17 de febrer de 2010

Les figures de Warna Zarzescka


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Ha arribat a les meves mans un retall de diari (no sé quin ni sé de quina data, però suposo que deu ser de 1956) amb un magnífic reportatge d'Arturo Llopis: "QUIEN CREA LAS FIGURAS DE BELÉN". S'hi parla de figuraires tan coneguts com Lluís Carratalà, els germans Castells, els Muns o Daniel José (pare), i també d'un tal Pere Vila del barri del Padró de Barcelona, que confesso desconèixer.
Però a l'article també es parla de Warna Zarzescka (Usak (Turquia), 1900 – Barcelona, 1979), una autora que ja coneixia gràcies a Josep M. Garrut. El gran pessebrista barceloní tenia figures de Zarzescka a la seva col·lecció; i explicava que es tractava "d'una escultora sensible i de gust exquisit que modelà figures d'inspiració provençal amb indumentària catalana. Nascuda a Turquia, filla d'un enginyer polonès, aquesta artista desenvolupà la seva obra a diversos països. Va viure a Marsella i allà es va casar amb un català, de cognom Cortada, i aleshores va anar a viure a Barcelona, on passà gran part de la seva vida".
Les poques figures de Zarzescka que he pogut veure m'han semblat magnífiques. És una llàstima que unes figures tan interessant siguin pràcticament desconegudes pels nostres pessebristes i, fins i tot, pels museus de la ciutat (recordo, fa uns anys, que en una exposició al Monestir de Pedralbes les figures de Zarzescka estaven retolades com a figures provençals).
Al meu modest entendre les figures de pessebre de Wrana Zarzescka són d'una gran modernitat sense perdre, ans al contrari, tota l'essència de les figures populars. No estaria bé exposar-les a la propera biennal del pessebre català?
Transcric el fragment de l'article d'Arturo Llopis que parla de Zarzescka:

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Nos encontramos frente a un artista de lo pequeño distinto a todos cuantos hasta ahora hemos tratado y trataremos en el transcurso de nuestro deambular por Barcelona tras los creadores de las figuras de Belén. Esta vez incluso no se trata de un hombre, sino de una mujer: madame Zarzescka, viuda de un caballero barcelonés.

La escultora tiene su estudio en un barrio señorial y en su puerta hay timbre eléctrico. No es necesario llamar, pues, con los nudillos de la mano o recurrir al vozarrón del picaporte. Como vemos, el panorama ha cambiado en todo.

– No seré feliz – asegura la artista – hasta modelar figuras abstractas de belén, siluetas de colores fuertes, casi sin cocer.

La creadora de lo pequeño sabe dónde va, artísticamente hablando. Es de ascendencia polaca –de tres generaciones de exiliados–. Estudió en la Escuela de Bellas Artes, de París, mientras su hermana –una ilustre violinista, hoy dedicada a cultivar claveles en Antibes– recibía lecciones en la «Schola Cantorum», dirigida por Vicent d'Indy.

Las figuras de «pesebre» de madame Zarzescka, sin ser abstractas como ella ambicionaría, son distintas a todas las demás. Poseen una fantasía arrolladora.

La Sagrada Familia, los Reyes en adoración, constituyen un verdadero hallazgo poético, un sueño que milagrosamente ha surgido de las manos de esta dama que no sabe comercializar su estupenda mercancía.

– Normalmente mis compradores son extranjeros, de paso casi todos ellos por Barcelona, y me compran asimismo museos etnográficos y folklóricos. Los particulares apenas conocen mi obra, y ello me desalienta.

»En cinco años –prosigue– he creado 25 figuras. Toas bautizadas con nombres catalanes, pues mis figuras son populares y extraídas de los tipos de los Pirineos, especialmente del Pallars. Me documentó en los aspectos iconográficos el profesor en etnografía Violant y Simorra –se sorprende cuando le digo que Violant falleció ya hace unos meses–. Influyó a que me decidiera a lanzarme a la creación de un arte menor mi estancia en el Sur de Francia, especialmente en Marsella. Mis figurillas nacieron de la visión de los «pesebres» y los «santones» provenzales.

»A mí me entusiasman las figuras populares, con sus atuendos típicos. Pienso crear más adelante una serie con trajes mallorquines; todo antes que cubrirlos con falsos ropajes. Es difícil garantizar cómo iban arropados los personajes que se acercaban con asombro al Redentor para postrarse a sus pies. Es preferible que el milagro se repita, pero con los vestidos de nuestro tiempo».
Madame Zarzescka es una artista, pero especializada recientemente en esas figuras de belén; por ello hemos llamado a su puerta. Artistas que crean esas figuras, algunos esporádicamente, otros con mayor o menor asiduidad, hay bastantes entre nosotros. Citemos al azar unos nombres, y que nos perdonen los que quedan al margen de este azar: J.M. Brull –el más consecuente–, Rafael Solanich, Emilio Colom, Joaquín Ros, Nuria Elías, Julián Fabregas, Granyer y, entre otros, el padre capuchino J. M. de Vera, autor de unas deliciosas figuras populares.

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